viernes, 27 de enero de 2012

EVOLUCIÓN.

Cada civilización tiene su hombre ideal, un arquetipo que se mantiene como modelo del ciudadano promedio.
Para los atenienses era el filósofo y el artista; para los judíos, era el profeta que entregaba las leyes; para los romanos, el administrador-soldado; para China, el aprendizaje del Mandarín; para Inglaterra, el constructor de imperios; para Japón y Alemania, el soldado profesional, para India, el ascético.
Para EEUU, el hombre de negocios.



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