viernes, 16 de septiembre de 2011

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El origen de la guerra


La ausencia de evidencias de saqueos, invasiones, estructuras defensivas o útiles de guerra es observable no sólo en las poblaciones neolíticas de Oriente Medio, valle del Nilo, Europa Oriental y Anatolia, sino en las de todo el mundo. Es importante recalcar, además, que en algunas zonas, como los Andes o el sudeste asiático, estas poblaciones son de una antigüedad comparable a las de Oriente Medio y presentan características de desarrollo similares.

Los saqueos más antiguos que se han registrado arqueológicamente tuvieron lugar en las cuencas bajas del Dniéper y el Danubio, y su datación por radiocarbono está fechada entre el 4300 y 4000 a.c. Es decir, ocurrieron hace 6000 años (en pleno apogeo de la civilización calcolítica), si bien se trata de un hecho aislado ya que no se ha encontrado en ninguna otra parte del mundo una evidencia de invasión bélica de tan remota antigüedad.
Fue el trabajo de Marija Gimbutas el que reveló la existencia de estas invasiones, así como muchos rasgos de la identidad de quienes las perpetraron. Se trata de unos pueblos seminómadas procedentes de las estepas meridionales de Rusia, al norte de los mares Negro y Caspio, que dejaron tras de sí un conjunto arqueológico muy característico que Gimbutas denominó como culura de los kurganes. Un kurgán es un tumúlo funerario que consiste en una cabaña de madera enterrada bajo un montículo de tierra y rocas.
En estos enterramientos encontramos también por primera vez evidencia de estratificación social: En los túmulos más grandes y suntuosos con frecuencia aparecen esqueletos de hombres excepcionalmente altos o de grandes huesos junto con cuchillos, hachas de guerra, huesos de caballo, e incluso esqueletos de personas probablemente sacrificadas a su alrededor, generalmente mujeres y niños.



El fin de las civilizaciones de la "Antigua Europa"

Esta primera oleada de invasiones, dejando de lado las poblaciones que destruyó y un corto periodo de regresión cultural en la zona afectada, no parece haber tenido grandes repercusiones en el modo de vida de la Europa calcolítica, que al menos durante un tiempo siguió desarrollándose de modo estable y pacífico.
El efecto más visible fue quizá el desarrollo de una cultura híbrida "kurganizada" en Cernavoda (costa occidental del Mar Negro). Pero nuevas oleadas de invasiones kurganes tuvieron lugar en la segunda mitad del cuarto milenio, especialmente en los dos últimos siglos (3200 -3000 a.C.) que esta vez sí que supusieron un importante retroceso cultural y la expansión de culturas híbridas por toda Europa oriental y central: Las llamadas Ánfora Globular y Baden, antecesoras de los modernos pueblos europeos (germanos, eslavos, celtas...).

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